miércoles, 22 de febrero de 2017

Soy mujer y no me victimizo

Discúlpenme por ser mujer y no ser feminista, lo siento, no me enseñaron la diferencia entre ser mujer y ser hombre. Mi única hermana fue mujer, mi familia era compuesta entonces por tres mujeres y un hombre, mi padre. Ambos trabajaban por igual, opinaban de lo que creían con absoluta libertad, llamaban a las cosas por su nombre y se expresaban con crudeza sobre la realidad sin reparos a nuestros oídos, sus cuerpos nunca fueron tabús y muy poco se hablo de culto y en su mayoría bastante reacios. Cuando mi madre, que siempre trabajaba fuera de casa, se abocaba a los quehaceres del hogar, la podías ver trepada encima de un muro para desentornillar algo pesado, bajarlo, limpiarlo y volverlo a colocar. Nunca la vi esperar por nadie, se trasladaba sola, viajaba sola y nunca la escuché pedir dinero y menos permiso. era auto suficiente en todo sentido. Mi padre no fue dado mucho a los esfuerzo físicos sino mas bien a los intelectuales, les gustaba mucho leer y analizar todo cuanto tema llegará a su mente, también tenia una capacidad asombrosa de apreciar el arte y la belleza, lo que mas recuerdo sin duda es que fue él quien me enseñó a dibujar, ademas es un hombre sumamente sensible y compasivo con los demás. Así que como ya dije nunca hubo un referente que marcara la diferencia entre ambos sexos. ambos se ponían bravos y sentimentales y ambos me inculcaron la idea de que no había diferencias entre las capacidades de un hombre y una mujer.
y en definitiva lo creo, a lo largo de los años he visto de todo: mujeres manipuladoras, hombres enamorados y sumisos, madres perversas, padres abnegados. Conozco más casos de mujeres que se aprovechan de sus maridos que viceversa y no por eso creo que las mujeres sean abusivas, lo que defiendo es la idea de que el ser humano es capaz de hacer lo que su mente contenga sin importar el genero y que se arrastra una idea equivoca sobre la fragilidad de la mujer y que por esa razón deben ser protegidas, una prueba de ello es el ministerio de las mujeres y poblaciones vulnerables. Es verdad que la historia no fue siempre la misma, antes las mujeres era oprimidas y su constante lucha estableció una base de igualdad y oportunidades legislativas que es lo que hay que defender. Sin embargo, lo que no cambia es la violencia pero se debe entender que ésta no es exclusiva para la mujer, que las tasas de feminicio existen es verdad, que el machismo existe también (y no debemos de olvidar que muchas veces es inducido por la misma madre). Violencia en nuestro país ocurre en todas partes y no distingue el genero ni la edad. Ahora, antes de satanizar al hombre maltratador, tendríamos que evaluar las diferentes causas: las instituciones que velan por nuestras seguridad: el poder judicial, la policía, si estas cumplirían su labor creen que existiría tanta violencia. Otra causa es la falta de educación, una sociedad ignorante siempre resolverá sus diferencias por la violencia. y ni que decir de la salud mental, definitivamente un hombre que agrede o mata a una mujer no puede ser sano y una mujer que en primera instancia no pone un alto a un indicio de agresión no tampoco es sana, hay una situación de dependencia enferma que sin ser especialista salta a toda luz así que cuando se habla de 'violencia a la mujer' se victimiza, se pone a la mujer en una posición sumisa donde ella recibe maltrato y por ello la sociedad en su conjunto debe tomar conciencia de protección inmediata y particular. No estoy de acuerdo, si existen humanos débiles no nos los adultos, deben ser lo niños porque están exentos de elegir sus circunstancias y no son capaces de valerse por sí mismos.

¿Y si somos Zombies de verdad?

Entonces sí, pienso que somos zombies. Vivos que vivimos muertos, muertos que caminamos ciegos, ciegos que avanzamos sin saber a donde vamos. Salimos a buscar comida todos los días y todos lo días no sabemos si regresaremos pero tenemos que hacerlo para permanecer vivos aunque por dentro ya nos matamos y nos matamos cuando empezamos hacer lo mismo que los demás y dejamos de hacer lo que realmente nos hace sentir vivos. Cuando caminamos a diario sin voltear y no nos detenemos a observar, cuando nada nos asombra ni nos indigna, entonces caminamos ciegos. Cuando avanzamos en dirección opuesta a nuestros sueños, entonces no sabemos a donde vamos. Cuando debemos cuidarnos de los demás sin razón alguna, es porque los demás son zombies también, entes como tú que desean comer y que por comida sin saber a donde ir y sin observar ni detenerse pueden arrancarte los sueños.